lunes 31 de marzo de 2008

"Yo creo que ya nos lo dijimos todo. Sin palabras..."

Sara, en casa de su tia Silvia, descubre una caja donde guarda fotografías de su matrimonio con Lucas.



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Al día siguiente, Lucas va a verla a casa de Silvia.

-Qué fuerte. No pensaba yo que iba a volver a esta casa, la verdad.
-Y seguro que mi tía tampoco. Que si te ve aquí le da algo.
-¿Cómo estás? ... Supongo que tenemos que hablar de lo que pasó el otro día
-Yo creo que ya nos lo dijimos todo. Sin palabras...
Se miran unos segundos en silencio, hasta que les interrumple la llamada de teléfono de Paco a Sara.
Después de que Sara le cuente a Lucas que su padre la despertó una noche para identificar a un policía que estuvo en el asesinato del hotel Buenavista, Lucas se levanta para irse.
-¡Lucas! Tú habías venido a hablarme de algo, y supongo que no era de eso.
-Sí. -La coge de las manos.- Sí, pero... la conversación va a tener que esperar, Sara. Tengo cosas que hacer, ¿vale?
Sara se abraza a él e intenta besarle, pero él se separa.
-Sara, yo no quiero esto.


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En los vestuarios de comisaría, Silvia va a hablar con Lucas.
-¿Tú qué coño hacías en mi casa?
-¿Qué pasa, que has tomado huellas o qué?
-No, me lo ha dicho Sara, y me ha dicho también que os estuvistéis enrrollando.
-No sabía que tenía que pedirte permiso para ver a Sara.
-No, en serio, Lucas, no me gusta que uséis mi casa como un picadero.
-¿Y quién te lo ha pedido?
-Cuando se vaya, podéis hacer lo que queráis, pero mientras esté conmigo no vengas. No me pongas en esa posición, por favor. Intenta esperar.
-¿Esperar? ¿Sabes que no hago otra cosa que esperar? Esperar a que tenga dieciocho años, esperar a que Paco lo entienda, esperar a que los demás dejéis de juzgarnos... Esperar.
-Ah, perdona, se me olvidaba que nosotros teníamos la culpa. Como si tú solito no te hubieras encargado de convertir tu relación con Sara en el centro de la vida de mucha gente, mucho tiempo. ¿Esa es la vida que quieres llevar? ¿Recoger menores en la puerta del colegio y salir corriendo cuando llegue su padre?
-Llevas razón, Silvia. ¿Pero sabes qué me pasa? Que estoy loco por ella. Loco, enfermo. Y no puedo. Pero... voy a aprender. Voy a aprender a buscar a alguien de mi edad, alguien... amable, buena gente y, bueno, hacer lo que hace todo el mundo, ¿no? Si todo el mundo vive engañado, pues porqué no lo voy a hacer yo.
-Nadie te ha dicho que hagas eso. Puede ser feliz con alguien que no sea Sara.
-Ya lo sé. Ya lo sé. Gracias Silvia, gracias. Hace tiempo que no me echabas la bronca, ¿eh? Es como si estuviéramos casados otra vez.
-Ni loca.


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Después, en casa, Silvia habla con Sara. (Y le cuenta lo que le da la gana :D)
-Parece que ayer le diste un buen repaso a mis fotos de mi boda con Lucas.
-¡Qué guapo está en tu boda! ¡Qué mono, por favor!
-Sara, ayer hablé con él. Ya lo sé todo.
-¿Sabes qué?
-...Nada, no me apetece hablar de eso ahora.
-¿Has hablado con él? ¿Qué te ha dicho?
-Nada. Sara, tómate el café, que luego llegas tarde y me echan la culpa a mí.
-Tita, por favor, dímelo.
-Sara, tienes que dejar de engañarte. No me ha dicho nada que tú y yo y todos no supiéramos. Me ha dicho que lo vuestro no va a ningún lado, que está cansado y que no quiere nada más. A lo mejor no tendría que decirte esto. Yo no quiero meterme.
(!!!!!¡¡¡¡¡)
-Por favor, ¿qué más te ha dicho? Dímelo.
-Que quiere volver a apostar por alguien en serio. Por alguien con quien pueda vivir una vida de su edad, sin tener que estar saliendo de la puerta del colegio.
-¿Te ha dicho eso?
-No con esas palabras, pero...
-¿Pero qué?
-Pues que quiere salir de ahí. Tú sabes que él es así. Otra cosa no, pero en salir de ahí es un experto.
-¿Qué quieres decir con eso?
-Pues que ya se ha fijado en alguien más acorde con sus necesidades. Lo siento mucho. A lo mejor no te lo tendría que haber dicho, pero por otro lado he pensado que no sé, a lo mejor me hubiese gustado que hace unos años alguien me lo hubiera dicho a mí también.
-Eres la única persona que ha hablado así conmigo, diciéndome las cosas a la cara. Muchas gracias.










Los hombres de Paco. Capítulo 10, tercera temporada. "El Chorro Polar".


domingo 2 de marzo de 2008

"Lo siento tanto... Y te he querido tanto..."

Después de la escena de los gemidos fingidos en casa de Lucas, al día siguiente, Sara habla con su madre.

-¿Se ha ido papá?
-Se acaba de ir el abuelo. Papá lleva abajo un rato esperándole. Y si querías contarle que anoche estuviste con Lucas, ya lo sabe. ¿Tú qué quieres, arruinarnos la vida? ¿O eres tan niña que no sabes el daño que haces?
-No me acosté con nadie. Estaba yo sola, y fingí los gritos. Lucas no sabe nada. Mamá... es que estoy tan mal que no sé ni lo que hago. Quería hacerle daño a papá, estaba celosa, estaba rabiosa. Y no me lo puedo quitar de la cabeza.
-Pero hija...



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Al día siguiente, Sara le manda un mensaje a Lucas.

"¿Cómo he terminado haciendo daño a todo el mundo? Si yo sólo quería quererte, y comerte a besos cuando llegaras a casa, y verte ahí al lado cuando suena el despertador, y mirarte cuando desayunamos con olor a pan tostado... Y no dejar de mirarte en todo el día... Pero lo único que he conseguido es caer enferma de tristeza. Lo siento tanto... Y te he querido tanto..."



En ese momento, en su casa, Lucas lee el mensaje. Sara sale y pasa por delante de la puerta, viéndola Lucas y haciéndola entrar.

-Sara, no podemos seguir así. Te estoy jodiendo la vida.
-No, Lucas, ¡te la estoy jodiendo yo a tí!
-Vale, nos la estamos jodiendo los dos. Yo no quiero verte enferma... ni triste.

Lucas se pone en pie, abrazándola. Comienzan a besarse, acariciarse, hasta dejarse caer en el sofá.

Pero Paco, desde su casa, oye los gemidos de Sara, y pensándose que otra vez está fingiendo, va a hablar con Sara, interrumpiéndoles una vez más. Lucas se esconde, y Sara habla con su padre, haciéndole ver que estaba sola.










Los hombres de Paco. Capítulo 9, tercera temporada. "Cuando Rita encontró a Pove".

viernes 1 de febrero de 2008

"¿Me estás diciendo que ya no soy nada para tí?"

Por la calle, Lucas y Sara se encuentran.

-¡Hola! [...] ¿Qué tal?
-Bien... bien. ¿Tú?
-Bien.
-Está loco el tiempo éste. Primero frío... luego calor... luego frío otra vez.
-Bueno, como nosotros.
-... ¿El cole bien?
-Como siempre... ¿Y tú en comisaría?
-De lujo, muy bien. Bueno... ya sabes, ahora las cosas van mucho mejor.
-Pues me alegro de que te vaya bien.
En ese momento, a Lucas le llaman al móvil para informarle de un tiroteo. Se va corriendo, pero no puede evitar mirar a Sara.


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Por la noche, Sara va a casa de Lucas y Mariano.

-Hola... ¿tenéis algo más para la parroquia? Que voy a bajar esta caja.
Mariano va a su habitación a por más ropa para dar, dejándoles solos a Sara y Lucas.
-¿No me vas a ayudar con ésto? ... ¿Que tampoco me vas a mirar a la cara? Lucas, esto es ridículo.
-¿El qué es ridículo?
-Pues que hagamos como si no nos conociésemos de nada. Que pareces el vecino de enfrente.
-Es que soy el vecino de enfrente.
-No, Lucas. Vale que ya no seamos novios, pero podemos seguir siendo amigos.
-Yo no puedo ser tu amigo. No me sale.
-¿Pero cómo que no te sale, Lucas? Si siempre hemos sido amigos. Primero amigos, luego novios, y ahora...
-Ahora nada.
-¿Me estás diciendo que ya no soy nada para tí?
-Sí, eres la hija de mi mejor amigo. Nada más. Punto.
Después de oír todo esto, Sara sale llorando.


Lucas se deja caer en el sofá y vuelve a aparecer Mariano.
-¿Y Sara?
Lucas hace un gesto de que se ha ido, intentando controlarse.
-¿Qué te pasa, Lucas?
-Pues... que me estoy portando como un hijo de puta con la persona que más quiero, Mariano. Ella es la razón por la que me despierto todos los días... y también es la razón por la que no me quiero levantar. Y... ¿sabes una cosa, Mariano? Yo también me despierto abrazado a un hueco vacío. Todas las mañanas.




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En casa de los Miranda, Don Lorenzo, Lola y Sara cenan.

-Paco me ha dicho que no le esperemos a cenar. Que tiene que hacer no se qué con Lucas.
-Como ya son amiguitos otra vez...
-Deberías alegrarte después de lo que han pasado. No me irás a decir ahora que te estás poniendo celosa de tu padre.
-No. Si Lucas y yo ya no somos nada. Que me lo dejó bien clarito. Nada. Y como él y yo ya no somos nada, papá y él lo pueden ser todo.
-Mujer, no hables así...
-Mira, Sarita... Muchas veces tomamos decisiones erróneas, pero te puedo asegurar que éste no es el caso. Ésto es lo mejor para tí, Sara.
-¿Ésto es lo mejor para mí? ¿Encontrarme al hombre del que estoy enamorada y que hablemos del tiempo? ¿Ese es el concepto tan barato que tenéis del amor? Pues qué pena, qué pena.
-Sara... te puedo asegurar que lo tuyo y lo de Lucas no hubiera funcionado nunca, nunca. Ya te darás cuenta cuando seas mayor.
-¿Y si mamá te hubiese hecho caso cuando no le dejabas ver a papá? ¿Sería eso lo mejor para ella? ¿Vivir sola y amargada sin saber nunca si hubiese funcionado? ¿Eso sería lo mejor, abuelo?
Sara se levanta enfadada y se va.

-¿Sabes lo peor, papá? Que tiene razón. Ella no tendría que haber renunciado a su vida por nosotros. No es justo.


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Al día siguiente, los Miranda cenan en su casa con Lucas y Mariano. Lucas le devuelve a Sara la cámara de fotos que le ha prestado, ya que él, junto a sus dos amigos, han pasado el día de excursión. Al terminar la cena, Mariano y Lucas van a tomar algo. Al quedarse sola, Sara aprovecha para ver las fotos de la cámara, encontrándose con unas que se hizo con Lucas tiempo atrás.
Y toma una decisión.
Coge las llaves de la casa de Lucas y entra en ella. Junto a la pared que dá a la habitación de sus padres, comienza a dar golpes, a jadear y a gritar el nombre de Lucas, hasta que al final se deja caer al suelo, llorando, destrozada.











Los hombres de Paco. Capítulo 8, tercera temporada. "Expediente Berni".