Sara, en casa de su tia Silvia, descubre una caja donde guarda fotografías de su matrimonio con Lucas.

-----------------
Al día siguiente, Lucas va a verla a casa de Silvia.-Qué fuerte. No pensaba yo que iba a volver a esta casa, la verdad.
-Y seguro que mi tía tampoco. Que si te ve aquí le da algo.
-¿Cómo estás? ... Supongo que tenemos que hablar de lo que pasó el otro día
-Yo creo que ya nos lo dijimos todo. Sin palabras...
Se miran unos segundos en silencio, hasta que les interrumple la llamada de teléfono de Paco a Sara.
Después de que Sara le cuente a Lucas que su padre la despertó una noche para identificar a un policía que estuvo en el asesinato del hotel Buenavista, Lucas se levanta para irse.
-¡Lucas! Tú habías venido a hablarme de algo, y supongo que no era de eso.
-Sí. -La coge de las manos.- Sí, pero... la conversación va a tener que esperar, Sara. Tengo cosas que hacer, ¿vale?
Sara se abraza a él e intenta besarle, pero él se separa.
-Sara, yo no quiero esto.
-¿Tú qué coño hacías en mi casa?
-¿Qué pasa, que has tomado huellas o qué?
-No, me lo ha dicho Sara, y me ha dicho también que os estuvistéis enrrollando.
-No sabía que tenía que pedirte permiso para ver a Sara.
-No, en serio, Lucas, no me gusta que uséis mi casa como un picadero.
-¿Y quién te lo ha pedido?
-Cuando se vaya, podéis hacer lo que queráis, pero mientras esté conmigo no vengas. No me pongas en esa posición, por favor. Intenta esperar.
-¿Esperar? ¿Sabes que no hago otra cosa que esperar? Esperar a que tenga dieciocho años, esperar a que Paco lo entienda, esperar a que los demás dejéis de juzgarnos... Esperar.
-Ah, perdona, se me olvidaba que nosotros teníamos la culpa. Como si tú solito no te hubieras encargado de convertir tu relación con Sara en el centro de la vida de mucha gente, mucho tiempo. ¿Esa es la vida que quieres llevar? ¿Recoger menores en la puerta del colegio y salir corriendo cuando llegue su padre?
-Llevas razón, Silvia. ¿Pero sabes qué me pasa? Que estoy loco por ella. Loco, enfermo. Y no puedo. Pero... voy a aprender. Voy a aprender a buscar a alguien de mi edad, alguien... amable, buena gente y, bueno, hacer lo que hace todo el mundo, ¿no? Si todo el mundo vive engañado, pues porqué no lo voy a hacer yo.
-Nadie te ha dicho que hagas eso. Puede ser feliz con alguien que no sea Sara.
-Ya lo sé. Ya lo sé. Gracias Silvia, gracias. Hace tiempo que no me echabas la bronca, ¿eh? Es como si estuviéramos casados otra vez.
-Ni loca.
-¿Qué pasa, que has tomado huellas o qué?
-No, me lo ha dicho Sara, y me ha dicho también que os estuvistéis enrrollando.
-No sabía que tenía que pedirte permiso para ver a Sara.
-No, en serio, Lucas, no me gusta que uséis mi casa como un picadero.
-¿Y quién te lo ha pedido?
-Cuando se vaya, podéis hacer lo que queráis, pero mientras esté conmigo no vengas. No me pongas en esa posición, por favor. Intenta esperar.
-¿Esperar? ¿Sabes que no hago otra cosa que esperar? Esperar a que tenga dieciocho años, esperar a que Paco lo entienda, esperar a que los demás dejéis de juzgarnos... Esperar.
-Ah, perdona, se me olvidaba que nosotros teníamos la culpa. Como si tú solito no te hubieras encargado de convertir tu relación con Sara en el centro de la vida de mucha gente, mucho tiempo. ¿Esa es la vida que quieres llevar? ¿Recoger menores en la puerta del colegio y salir corriendo cuando llegue su padre?
-Llevas razón, Silvia. ¿Pero sabes qué me pasa? Que estoy loco por ella. Loco, enfermo. Y no puedo. Pero... voy a aprender. Voy a aprender a buscar a alguien de mi edad, alguien... amable, buena gente y, bueno, hacer lo que hace todo el mundo, ¿no? Si todo el mundo vive engañado, pues porqué no lo voy a hacer yo.
-Nadie te ha dicho que hagas eso. Puede ser feliz con alguien que no sea Sara.
-Ya lo sé. Ya lo sé. Gracias Silvia, gracias. Hace tiempo que no me echabas la bronca, ¿eh? Es como si estuviéramos casados otra vez.
-Ni loca.
-----------------
Después, en casa, Silvia habla con Sara. (Y le cuenta lo que le da la gana :D)-Parece que ayer le diste un buen repaso a mis fotos de mi boda con Lucas.
-¡Qué guapo está en tu boda! ¡Qué mono, por favor!
-Sara, ayer hablé con él. Ya lo sé todo.
-¿Sabes qué?
-...Nada, no me apetece hablar de eso ahora.
-Nada. Sara, tómate el café, que luego llegas tarde y me echan la culpa a mí.
-Tita, por favor, dímelo.
-Sara, tienes que dejar de engañarte. No me ha dicho nada que tú y yo y todos no supiéramos. Me ha dicho que lo vuestro no va a ningún lado, que está cansado y que no quiere nada más. A lo mejor no tendría que decirte esto. Yo no quiero meterme. (!!!!!¡¡¡¡¡)
-Por favor, ¿qué más te ha dicho? Dímelo.
-Que quiere volver a apostar por alguien en serio. Por alguien con quien pueda vivir una vida de su edad, sin tener que estar saliendo de la puerta del colegio.
-¿Te ha dicho eso?
-No con esas palabras, pero...
-¿Pero qué?
-Pues que quiere salir de ahí. Tú sabes que él es así. Otra cosa no, pero en salir de ahí es un experto.
-¿Qué quieres decir con eso?
-Pues que ya se ha fijado en alguien más acorde con sus necesidades. Lo siento mucho. A lo mejor no te lo tendría que haber dicho, pero por otro lado he pensado que no sé, a lo mejor me hubiese gustado que hace unos años alguien me lo hubiera dicho a mí también.
-Eres la única persona que ha hablado así conmigo, diciéndome las cosas a la cara. Muchas gracias.
Los hombres de Paco. Capítulo 10, tercera temporada. "El Chorro Polar".








